Sobre la música del mundo según Aro y Libe
Aro le dijo a Libe -Ahora hagamos el mundo.- y Libe que no sabía como hacerlo aprendió, mientras que Aro que no pudo aprender, bailaba con la música de Libe con la que se formaba el mundo. Los amarillos los volvió violetas con diversos tonos agudos y rojos con graves. Al aumentar el volumen surgieron azules y verdes, y hacia más silencioso se convirtieron en blancos puros y nieve. De la cual al calentarse con el baile de Aro surgieron las aguas diferentes, y a unas las llamaron lagos, nubes, mares y lágrimas; pero eso fue mucho después, fue hasta después de cuando hubo antes y después. Aro siguió bailando y de sus pisadas se formaron valles y hondonadas, y por donde no pasaba, quedaron las más altas montañas, es decir que el mundo fue hecho de arriba para abajo. Libe formó el suelo con su música de silbidos y guturales voces, mientras que Achán comprimía las neblinas de colores para formar los Instrumentos: Tambo, Alpa y Flua. Fue el primer padre propiamente dicho. Sonó un grito, que más bien pareciera un llamado o una petición o un lamento, decía -¡Albe!-. Y entonces voltearon los tres hacia abajo para descubrir a Albe, que al igual sorprendido, les devolvió la mirada.

1 Comentarios:
Que bonito todo esto que escribiste.
Nunca tengo cabeza para nada y hoy menos, es uno de esos días grises en que no sabes que dirección tomar.
Pero por eso es que me pasee por acá y por allá... porque me hace bien leerlos.
Un beso mijo.
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