Sobre la creación de las cosas según Albe

Innombrablemente repitiendo una y otra y otra vez, cada vez que se le ocurría decirse, Albe se invocaba a sí mismo. Como llevaba más intentos de los que cualquiera pudiera llevar cuenta, a veces se le olvidaba qué hacía. Era entonces como por inercia nueva que pronunciaba en leves y gritos, nombres de todo. Para siempre repetir diciendo “¡Albe!”. Y en tantas ocasiones en las que no pasaba nada llegaba Olvido y le decía que volviera a intentarlo. Cuando lo logró, no sabía qué había logrado. Sorprendido descubrió tres cambios en su mapa, eran Achán, Libe y Gelo. Y como por inercia, como si ya supiera, como si fuera lo que siempre había esperado, caminó con Libe escuchando, sonriente. Al fin libre Albe.

3 Comentarios:

Sereno dijo...

me di la vuelta por aca, valio la pena, seguire leyendoos. un saludo

= ReYnA = dijo...

orale! creo que me he perdido de muchas de tus letras por no pasar por acá más seguido...

ando leyendo

BeSoS...

EsTreLLiTa dijo...

"Y como por inercia, como si ya supiera, como si fuera lo que siempre había esperado..."
llegué a este sitio donde las palabras se mueven de sitio y forman mil escritos.... le quiero sr taim..